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La Coctelera

Bayer, el Coltan y la Guerra del Congo

Y es que el coltan es un metal esencial para el desarrollo de las nuevas tecnologías, las estaciones espaciales, las naves tripuladas que se lanzan al espacio y las armas más sofisticadas.
Ya nadie puede ignorar que la guerra que padece la República Democrática de Congo tiene como causa la depredación de metales preciosos y recursos estratégicos. Con ellos se enriquecen unos cuantos y se financia la propia guerra. Los culpables son muchos. Según un grupo de expertos de Naciones Unidas, que elaboró un informe sobre la guerra en este país, el Ejército Patriótico Ruandés (APR) ha montado una estructura ad hoc para supervisar la actividad minera en Congo y facilitar los contactos con los empresarios y clientes occidentales. Se han creado varias empresas mixtas entre los negociadores europeos del coltan y miembros del APR y del círculo de personas cercanas al presidente ruandés Paul Kagame.
UN MILLÓN DE DÓLARES AL MES
El Ejército ruandés traslada en camiones el mineral a Kigali, capital de Ruanda, donde es tratado en las instalaciones de la Somirwa (Sociedad Minera de Ruanda), antes de ser exportado. Los últimos destinatarios son Estados Unidos, Alemania, Holanda, Bélgica y Kazajstán. La compañía Somigl (Sociedad Minera de los Grandes Lagos), tiene el monopolio en el sector; es una empresa mixta de tres sociedades: Africom (belga), Promeco (ruandesa) y Cogecom (surafricana). Entrega 10 dólares por cada kilo de coltan exportado al movimiento rebelde Reagrupación Congoleña para la Democracia (RCD), que cuenta con unos 40.000 soldados, apoyados por Ruanda. "Con la venta de diamantes -ha declarado el mismo Adolphe Onusumba, presidente de la RCD- ganábamos unos 200.000 dólares al mes. Con el coltan llegamos a ganar más de un millón de dólares al mes".
En la zona controlada por los ugandeses -ha señalado la periodista Marina Rini después de visitar el noreste de la República Democrática de Congo- no existe monopolio. Asegura que en Butembo operan seis grandes compradores extranjeros, oficialmente en competencia entre ellos. Los empleados extranjeros, aparte de un ugandés, son todos ex soviéticos: rusos o kazakos tal vez. Sin revelar su identidad han confesado a Marina Rini: "Vivíamos desde hace varios años en Suráfrica y ahora hemos venido a comerciar con el coltan". A ellos les compra Kazajstán. Informaciones reservadas de las Naciones Unidas revelan que el tráfico lo organiza la hija del presidente kazako, Nursultan Nazarbaev, a través de sociedades mixtas belgas. La hija de Nazarbaev está casada con Vassili Mette, director general de Ulba, la empresa kazaka que extrae y refina uranio, coltan y otros minerales estratégicos. Al parecer, Salim Saleh, hermano del presidente ugandés, Yoweri Museveni, no está al margen de este floreciente negocio.
LAS COMPAÑÍAS OCCIDENTALES EN LA EXPLOTACIÓN DEL COLTAN
Ésta es, a grandes rasgos, la sutil tela de araña de un negocio internacional que está alimentando una guerra en el corazón de África y empobreciendo a los ciudadanos de uno de los países más ricos de la tierra. Pero hay más. El IPIS (Servicio de Información para la Paz Internacional) ha realizado un minucioso estudio sobre las vinculaciones de empresas occidentales con el coltan y, por tanto, con la financiación de la guerra en la República Democrática de Congo.
Los documentos reunidos por esta organización establecen que la compañía belga Cogecom sprl ha sido un socio clave en el monopolio instaurado por los rebeldes congoleños. Las transacciones entre Somigl y Cogecom supusieron 600.000 dólares para la RCD sólo en el mes de diciembre de 2000. Otras transacciones similares han tenido lugar entre Somigl y Cogear, una compañía con una dirección ficticia en Bélgica.
La investigación sobre las actividades del grupo alemán Masingiro GMBH revela tres transacciones comerciales realizadas entre junio y septiembre de 2001 y que cubrían la exportación de 75 toneladas de coltan. Las cantidades en juego hacen pensar que el coltan exportado por la compañía alemana procede de stocks acumulados por el monopolio de la RCD (la Somigl). Este coltan ha sido enviado a Alemania a través del aeropuerto de Ostende y el puerto de Amberes por las compañías de transporte TMK (vinculada a la RCD), A.B.A.C y NV Steinvweg (Bélgica). El coltan estaba destinado sin duda a la fábrica de tratamiento de tántalo en manos de H.C. Starck, filial de Bayer y líder mundial en la materia.
El hombre de negocios suizo Chris Huber parece jugar un papel primordial en la financiación del esfuerzo de guerra de Ruanda. La investigación demuestra que sus compañías Finmining y Raremet compran el coltan de Rwanda Metals, una compañía que actúa en nombre del ejército ruandés y lo revende a la fábrica de transformación Ulba en Kazajstán. Se sabe que existen transacciones entre Finmining y la compañía kazaka de fletes Ulba Aviakomapnia/Irtysh Avia para los envíos de coltan de Kigali a Kazajstán. Chris Huber podría estar ligado a Victor Bout, un conocido traficante de armas, suministrador de diferentes grupos rebeldes y armados en África.
Alcatel, Compaq, Dell, Ericsson, HP, IBM, Lucent, Motorola, Nokia, Siemens y otras compañías punteras utilizan condensadores y otros componentes que contienen tántalo, así como las compañías que fabrican estos componentes como AMD, AVX, Epcos, Hitachi, Intel, Kemet, NEC.
Comité de Solidaridad con el África Negra, Madrid
Coordinación contra los peligros de BAYER
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Coordinación contra los peligros de BAYER (desde 1983) vigila a la multinacional BAYER y coordina actividades contra la violación de derechos humanos y medioambientales por parte de BAYER. Si mandas un mensaje (CBGnetwork@aol.com), recibirás el boletín de noticias ?KEYCODE BAYER? regularmente, via e-mail.

Africa se muere de imperialismo

Africa se muere de imperialismo

El retorno silencioso del colonialismo

Edith Papp - La Insignia

Opacando el brillo del oro y de los diamantes que alimentaron varios enfrentamientos armados durante las últimas décadas, un nuevo tesoro de África causa furor en Occidente.
Un fino polvillo negro de apariencia insignificante acapara la atención de grandes corporaciones internacionales, pescadores en el rió revuelto del conflicto del Congo-Zaire, que la prensa internacional ha bautizado como "la primera guerra mundial africana".

Se trata del coltan, una combinación de dos metales raros - el colombio y el tantalio - cada vez más requeridos por las industrias de la nueva
era.
Con algunos yacimientos menores en Australia, Brasil, Canadá y Tailandia, se estima que el 80% de las reservas de coltan del mundo se encuentran en la provincia oriental de Kivu de la República Democrática
del Congo (RDC) - donde los ejércitos intervencionistas de Ruanda y Uganda financian sus operaciones a partir de su explotación y comercialización ilegal.

Descubierto en el siglo XIX y utilizado como filamento para las primeras bombillas eléctricas, hasta que el tungsteno - más barato y abundante -
lo sustituyera, el tantalio es considerado como uno de los recursos estratégicos más importantes del nuevo siglo.

Componente indispensable de las ojivas para cohetes balísticos y otras armas de última generación, este mineral es clave para el desarrollo de las telecomunicaciones - en primer lugar la telefonía móvil, uno de sus sectores de mayor empuje. Según cálculos conservadores en el año 2001
unos 500 millones de aparatos serán comercializados en el mundo, en un "boom" sin precedentes, utilizándose el polvo de tantalio para fabricar
los llamados "capacitores" - condensadores electrolíticos encargados de mantener la carga eléctrica en los microchips, que a su vez constituyen también la base de los ordenadores.

Interviene asimismo en la fabricación de fibra óptica, equipos electrónicos o videojuegos como el Playstation, favorito de los niños
occidentales.
Entre sus esferas de aplicación se destacan también la aeronáutica y la industria espacial: según los entendidos este material jugará un papel
clave en la construcción de la plataforma cósmica internacional, que sustituirá la estación orbital Mir y conformará los liderazgos en la
carrera espacial - que deja de ser cada vez más una historia de ciencia ficción
para formar parte de las nuevas realidades.

Las mismas propiedades que lo predestinan al uso extraterrestre - su gran resistencia física y química - le aseguran también usos
"terrenales" privilegiados: sus aleaciones metálicas se emplean en plantas químicas y nucleares.

El columbio a su vez se emplea para obtener aleaciones de acero especiales destinadas a los gasoductos y las centrales nucleares.

Sin embargo, su rasgo más atractivo es la superconductividad, que lo convierte en un elemento clave para los trenes del futuro, los de levitación magnética (Mag-Lev), que no corren sobre rieles como los que conocemos hoy, y que según los expertos revolucionarán el transporte en la misma medida en que lo hizo, en su tiempo, la rueda.

Sus aplicaciones médicas incluyen la fabricación de los equipos de resonancia magnética, método diagnóstico no-invasivo que sustituirá algún día los equipos de rayos X, y la elaboración de implantes que no entran en reacción con los fluidos corporales, y por tanto no enfrentan el rechazo del organismo.

Ante tan descomunales potencialidades, parece lógico que el precio de esta materia prima se haya quintuplicado en apenas dos años, convirtiéndose en uno de los recursos naturales más codiciados del
mundo. La guerra múltiple que se libra en el Congo-Zaire y la porosidad de sus fronteras hacen posible el saqueo sistemático de este tesoro también, junto con el oro o los diamantes, tal como denunciara
recientemente un informe de las propias Naciones Unidas.

El documento, elaborado por un panel de expertos independientes por encargo del Secretario General de la ONU, Kofi Annan, y presentado el pasado mes de abril, establece que "la guerra del Congo se libra por el control de sus riquezas naturales" y exige el establecimiento de un embargo internacional a las exportaciones de coltan, oro y diamante vía Ruanda, Uganda y Burundi, hasta que esos países no aclaren su participación en lo que denomina el "saqueo sistemático de los recursos" de esa nación.

En franco desmentido de la "devaluación geoestratégica del continente
africano", tantas veces mencionada por los teóricos de la política internacional actual, las empresas multinacionales, protagonistas
principales del reordenamiento económico del mundo que conocemos como globalización - y, por consiguiente, de la recomposición geopolítica en
curso en el continente africano - se empeñan en asegurarse el control de esta materia prima, clave del liderazgo del futuro.

Compañías como la canadiense Barrick Gold Corporation, la American Mineral Fields, o la sudafricana Anglo-American Corporation - en un
avance significativo de la influencia anglosajona en esta antigua colonia belga, considerada muchas décadas como clave de la francofonía -
se apresuran en comprar concesiones mineras y reciben sin miramientos los recursos sustraídos del Congo ensangrentado, que llegan desde
Ruanda y Uganda.

Los compradores norteamericanos y europeos del coltan desoyen también los reclamos de entidades como IUCN (Fondo Mundial Conservacionista) que denuncian la presencia de miles de improvisados
mineros en zonas declaradas patrimonio mundial de la UNESCO como es el caso del parque Okapi, santuario de la vida salvaje, donde los gorilas protegidos sirven de alimento para los buscadores del mineral, y se destruye el hábitat de numerosas especies.

Según declaraciones públicas del grupo rebelde que controla la zona más rica en coltan - esta materia prima le asegura un millón de dólares mensuales, mediante la venta de unas cien toneladas, sacadas a mano o con instrumentos rudimentarios por campesinos hambrientos, e incluso por refugiados virtualmente esclavizados y niños secuestrados para aumentar la rentabilidad del negocio.

La invasión del Congo por Ruanda y Uganda, apoyados en los últimos años con significantes créditos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y con una ayuda militar desproporcionada por parte de
Estados Unidos, crearon un escenario en la región de los Grandes Lagos que obliga a la reflexión.

A finales del siglo XX la devaluación de los productos agrícolas, y la desertificación, provocaron una fuerte revalorización de los recursos
mineros. La República Democrática del Congo - calificada por un relator especial de la ONU como un "escándalo geológico" por su riqueza
natural extraordinaria, es por tanto objetivo predilecto para los que pretenden controlar esas reservas estratégicas, y las soluciones
propuestas para acabar su conflicto actual presagian cambios importantes.

El Acuerdo de Lusaka de 1999, aunque exija la retirada de las tropas extranjeras, establece la línea divisoria entre las fuerzas rebeldes
(apoyadas por Ruanda y Uganda) y las tropas gubernamentales (que reciben ayuda de Angola, Zimbabwe, Namibia y Chad), santificando de cierto modo la partición del país, quedando las regiones mineras más ricas en territorio rebelde.

Todo ello podría verse como un arreglo provisional, hasta que el previsto diálogo político interno ponga fin a la división, si no se hubieran
multiplicado en la gran prensa internacional las referencias sobre la conveniencia de la partición del Congo, considerado como país demasiado
grande e ingobernable.

Tratándose de un continente que atesora un tercio de las reservas estratégicas del planeta, no es nada descabellado pensar que podríamos asistir a una reedición de la Conferencia de Berlín de 1885, donde las potencias europeas se distribuyeron al continente para facilitar su saqueo y explotación

Mientras la opinión pública internacional - muy justamente - dirige su atención a la crisis humanitaria provocada por el conflicto, faltan
demasiado las voces que denuncien el retorno silencioso del colonialismo.

EL COLTAN

Opacando el brillo del oro y de los diamantes, un nuevo tesoro de África causa furor en Occidente.

EL COLTAN

El Coltan es un mineral con propiedades físico-químicas mágicas. Gracias a el la tecnología ha dado un gran salto.

Se obtiene a través de procesos primitivos, similares a cómo se extrae en muchos lugares el oro.

Docenas de hombres trabajan excavando grandes agujeros para sacar el coltan del subsuelo.

Un buen trabajador puede producir un kilo de coltan en un día.

Existen reservas comprobadas en Brasil, Tailandia y Australia , aunque cerca del 80% de las reservas se encuentran en la República Democrática del Congo.

El coltan se usa en la nueva tecnología, las estaciones espaciales y sus naves tripuladas, las armas más increíbles que nos podemos imaginar: misiles balísticos, superbombas inteligentes y en especial la telefonía celular.

La producción de teléfonos celulares consume el 60 % del coltan que se extrae del suelo congoleño

Se aplica en la construcción de baterías cada vez más pequeñas, permitiendo que su carga dure mucho más tiempo.

Es vital para crear los elementos electrónicos que controlan el flujo dentro de las placas de circuitos.

Los condensadores fabricados con coltan son usados en laptops, video juegos, aparatos de diagnóstico médico, trenes magnéticos sin ruedas, fibra óptica y muchos otros dispositivos.

Es imprescindible para fabricar el acero de los oleoductos, se utiliza en los nuevos aceleradores de partículas.

La compañía japonesa Sony tuvo que aplazar el lanzamiento de su Playstation 2 por no contar con el coltan.

El boom de la tecnología reciente ha hecho que el precio del coltan se dispare llegando a 500 dólares el kilo.

EL CONGO
Es un país de 60 millones de habitantes. El 50% de ellos son menores de 15 años.

En 1997, al caer el presidente Mobutu, llega al poder Laurent Kabila apoyado por Paul Kagamé, actual presidente de Ruanda, quién estudió en centros militares de EE.UU. y por Museveni presidente de Uganda, país considerado por Bush, un ejemplo para las naciones africanas

Laurent Kabila, al frente de una revuelta al este del Congo, en menos de un año conquistó la capital Kinshasa,. Provoca la salida de Mobutu y el país cambia de nombre, de Zaire pasa a llamarse Republica Democrática del Congo. Este proceso costo muchas vidas africanas.

Grandes empresas mineras anglosajonas obtuvieron, durante la larga dictadura de Mobutu, concesiones en las zonas mas ricas en minerales. Concesiones increíblemente desfavorables para los intereses del Congo

Kabila muy pronto cayó en desgracia, cuando comenzó a exigir a las multinacionales el pago de los impuestos por el saqueo de las riquezas mineras (por ejemplo a la transnacional americana Barrick Gold Corporation, uno de cuyos accionistas es George Bush padre).

Kabila también expulso a los oficiales y tropas de Uganda y Ruanda, quienes le habían ayudado a derrocar a Mobutu.

En 1998 se genera un movimiento en contra de Laurent Kabila, apoyado sin disimulo por Uganda y Ruanda. Más de dos años duró la guerra que cobró la vida de unos tres millones de congoleños

La ONU no duda en afirmar que el estratégico coltan financia estos genocidios y es una de sus causas, pero el resto de los minerales también siembran muertes que benefician a las multinacionales.

El Congo es un espacio plagado de contrabandistas. La mayor cantidad de coltán sale de África de contrabando y sus ganancias no vuelven como beneficio para el pueblo africano, sino en armas para los grupos rebeldes, que mantienen enmascarada la situación de inestabilidad en la región.

El ejército ruandés lleva el mineral a la capital de Ruanda, donde se le trata y se le purifica antes de ser exportado. Después, su destino serán las potencias de occidentes, Estados Unidos, Alemania, Holanda, Bélgica.

Acompañando esta problemática, África padece una gran desertificación, situación que lleva a los campesinos de la región a abandonar sus tierras para trabajar en las minas.

Más de 20.000 mineros entre campesinos, presos que se les ofrece la reducción de sus penas y la mano de obra más codiciada y barata, la de miles de niños que abandonan las escuelas para trabajar en las minas.

Los mineros, si se les puede llamar así se alejan de sus comunidades por mucho tiempo, deslumbrados por los 10 dólares que pagan por kilo de mineral extraído, que luego cotiza a 500 en el mercado.

El problema es que no todos vuelven. En cuatro años han muerto más 3 millones de personas en las minas de coltan.

Para extraer el coltan los rebeldes han invadido los parques nacionales del Congo, abriéndose camino entre los frondosos bosques de esa zona.

Ruanda y Uganda diseminaron unos 40.000 soldados, que cuentan con los mejores equipos, en los Parques Nacionales de la RDC, donde se hallan las reservas

la pobreza y la hambruna causadas por la guerra ha ocasionado que algunos rebeldes y mineros cacen para comer elefantes y gorilas poniendo a estos en peligro. En el parque nacional Kahuzi, por ejemplo, el censo de gorilas ha pasado a la mitad.

¿Quiénes utilizan el metal?

Son las empresas que desde hace 10 años se disputan “el tesoro”, Nokia, Ericsonn, Sony, Bayer, Intel, AMD, Motorota, HP, Hitachi, IBM,

Sobre la tumba de los 2000 niños y campesinos africanos que mueren por día en el Congo, podemos, distraídos, seguir usando nuestros celulares.